Que debo saber para tomar la mejor decisión de venta
Como en todas las decisiones, necesitamos
información para poder actuar de la forma más acertada posible.
En el
caso de la compraventa de inmuebles pasa lo mismo. Hace ya casi 3 años que
todas las noticias del sector convergen en una idea, las propiedades bajan de
precio. Sin embargo esto no da una respuesta a si nos conviene o no vender y a
que precio.
Hay dos variables que son de suma importancia
para tomar esta decisión:
-
Poder inferir la tendencia de
valores del mercado,
-
Y el destino que le daremos al
dinero de la venta, una vez realizada.
La primera nos
dará una idea del beneficio absoluto (ganancia o pérdida) que podemos tener en
la operación de venta, mientras que la segunda por otro lado, si bien parece no
tener relevancia en la toma de decisión, es fundamental para evaluar en forma
relativa, si esta pérdida o ganancia en el valor es justificada, si podemos
compensarla y resolver de todas formas nuestro proyecto o si debemos esperar un
mejor momento.
En ambos
casos, la información la obtendremos dos datos importantes y que suelen
confundirse o no informarse, y que son el precio y el valor. Estos conceptos están
muy explicados y a la vez generan mucha confusión en el caso particular de los
inmuebles.
En términos
generales podemos definir que precio es el monto que se paga por un producto, o
el fijado para su venta, y en el caso del valor se lo asocia más a la
percepción del mercado.
En el caso
de los inmuebles al valor se lo llama “Valor de Mercado” y nos referimos al
precio como el valor real percibido al cerrar una operación. Sin embargo, voy a
disentir con estas definiciones para ir un poco más lejos, ya que tomadas así conducen
a graves errores en la toma de decisión, y sobre todo de la venta.
Se dice
mucho, que el valor es el precio que fija el mercado, y que “Tu propiedad vale
lo que alguien está dispuesto a pagar”. Esto es cierto, pero solo desde una perspectiva
del mercado y no considera a la otra parte que es la vendedora. La afirmación
completa debería ser “la propiedad vale lo que alguien está dispuesto a
pagar y a lo que alguien está dispuesto a vender”. Ambas partes son
importantes, y esa es la razón por la que en este momento tenemos una sobre
oferta de propiedades y muy poca demanda. La percepción de valor del comprador
y del vendedor están muy lejos como para poder encontrar un punto de acuerdo. El
resultado es que las propiedades bajaron de precio, mientras hubo vendedores
que por resignación o necesidad tuvieron que aceptar ese valor.
Sin
embargo, y acá entra la importancia del destino de la operación, no siempre se
concretó por la necesidad de vender. En un mercado depreciado, muchos optaron
por la permuta, o vendieron barato para comprar también barato, trasladando la
perdida, y resolviendo la operación, incluso con costos mucho menores
resultando en un buen negocio. De aquí que debemos eliminar como variable de
decisión el concepto de caro / barato, y reemplazarlo por el de me conviene o
no me conviene.
Volvemos
entonces a como determinar si me conviene o no, y aquí es donde se abren muchas
posibilidades que dependerán de cada caso particular y requerirán del
asesoramiento puntual a cada persona. Por lo que me limitaré a comentar las
herramientas de que disponemos para tomar estas decisiones.
En
particular saber que el concepto tan mencionado de “valor de mercado” y que se
obtiene por análisis de comparables, es solo uno de los posibles métodos de
tasación y además una simplificación, que puede ser útil en mercados balanceados,
donde la oferta y la demanda están parejas.
En mercados
como el actual, debemos sumar otras técnicas de valuación que nos aportan
información muy importante.
1)
El valor por rentabilidad. Este método nos
da una idea de la renta que obtendría un inversor si compra la propiedad, y de
esta manera una idea del precio máximo que se pagaría en el mercado. Es una
forma de validar los valores obtenidos por el método de comparación (que suelen
estar muy inflados en los portales de publicación). Además, este método, bien
realizado, permite obtener valores muy precisos dado que elimina en gran medida
los errores producto de la distorsión de precios de venta en el método de
comprables.
2)
El costo de reposición depreciado por
antigüedad. Este cálculo, es mucho más complejo, pero aporta muchísima
información, porque nos da el valor real de la propiedad. Consiste en volver a
calcular los costos de construir la vivienda de similar calidad, depreciando
por la antigüedad y estado y sumar luego el valor del terreno.
Este valor en mercados equilibrados suele ser igual al de comparables.
Sin embargo, en mercados como el actual vemos que hay grandes distorsiones de
este precio respecto al valor de mercado y del de renta presunta. Esta
distorsión, nos permite estimar si los precios actuales están en una burbuja, o
si por el contrario están ya en valores muy bajos. Pero principalmente es una
fuente muy importante para que decidas si es tu momento de vender.
En muchos casos sucede que el valor de reposición queda por encima del
valor de mercado. Es decir que con lo que alguien pagaría por la propiedad no
se logra volver a construirla, y esto motivó que los precios ya no bajen tanto,
dado que muchos vendedores retiraron sus propiedades de la oferta. Esta relación
de valores cambia permanentemente debido a la variabilidad de los costos de
construcción, por lo que hay momentos en que se da el caso inverso y es un buen
momento para aprovechar y vender, sobre todo en el caso de los que venden para
construir otra propiedad.
A modo de
resumen lo fundamental para tomar la mejor decisión de venta es tener una
tasación profesional y holística de tu propiedad que utilizando varios métodos
analice:
-
Tu necesidad
-
El precio máximo que se podría lograr
-
El valor real de tu propiedad y su
distorsión con el valor de mercado